miércoles, 12 de noviembre de 2014

Jauretche, lo dijo !

Nuestra historia argentina está cargada de innumerables hechos, situaciones de las más inverosímiles y de las otras, las cotidianas… esas historias que suceden donde somos protagonistas.
            Todas son absolutamente interesantes, aún las más pequeñas, ya que siempre hay elementos nuevos para poder pensarnos como ciudadanos y como sociedad… al menos y cuando no, ser meros espectadores.
            Si hay algo bien claro es que todos tenemos “algo” que nunca se contó o “algo” que se ha contado a medias o bien, se ha silenciado por siempre hasta que por la razón que fuera deja de ser desconocido para convertirse en noticia del pasado que afecte o no nuestro tiempo presente. Lo cual ya nos convierte en lo que no éramos hasta el momento porque esto “nuevo” hablará de nosotros para mejor o pondrá en evidencia aspectos ocultos, distantes  de lo que aparentamos ser.
            Esto no sería un problema en si mismo, si nos manejamos como somos, sin cuestiones extrañas que necesitemos andar escondiendo de los otros y los otros de nosotros. Ahora bien, en estos tiempos se genera una permanente confrontación que tiene que ver con la famosa grieta que algunos se han ocupado de acrecentarla, otros dicen “sorprendidos” que nunca ha existido, y algunos pensamos que desde tiempos remotos fue una realidad que nos llevó a todos vivir momentos de los más disimiles, desde lo personal, familiar y como ciudadanos.
            El solo hecho que socialmente haya explotadores y explotados, genera una inmensa grieta que deja muy claramente ubicados a unos y a otros en lugares absolutamente opuestos. Suficiente con esto para aceptar que desde siempre hubo una grieta, que ha tomado distintas formas en las distintas épocas de nuestra historia argentina. Esto es un hecho de la realidad histórica. Que se ha visto silenciado en algunos momentos, y en otros como los actuales, queda en evidencia que las diferencias afectan a intereses como nunca antes y que además son de dominio público. Y que se llevan de un modo muy distinto a los ciudadanos, generando de este modo una tensa relación entre los mismos; los que apoyan un gobierno, un modelo y están los opositores. Opositores claramente identificados, encabezados por la prensa hegemónica, que otrora al no mostrarse como opositores fueron parte del gobierno militar y del gobierno de Menem que mucha agua llevó para los molinos de las privatizaciones.
            Hoy patalean, porque justamente sus intereses más preciados están en juego en un modelo que se les presenta como antagónico a sus mezquinos intereses.
            Y será así hasta que la economía esté plenamente subordinada a la política. Serán los pueblos que a través de sus representantes, ejercerán el poder y pondrán a su servicio los elementos que provee la economía para garantizar una vida acorde a sus plenas necesidades.
            

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