... es un cartelito atractivo producto de la poca racionalidad que se siente humillada por “foráneos” que nos “invaden” y viven de “nuestro” sacrifico.
Está claro que el trabajo es un bien preciado y que trabajamos porque trabajamos, no porque seamos argentinos ni extranjeros. Seguramente este rastro de xenofobia no “viene” de un habitante originario, sino me acercaría a pensar que se origina en algún hijo de hijo, de hijo de hijo… de extranjero que alguna vez fue parte de las corrientes inmigratorias que poblaron nuestro país, venidos de lugares impensados, corridos por la guerra, el hambre y la muerte…
Pareciera que la evolución no es tal, sí el paso del tiempo que nos hace olvidar de dónde venimos…

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